Escucho habitualmente la queja, tanto masculina como femenina, de la dificultad de la conexión para bailar en pareja.
Ellas suelen decir que el número de bailarines es escaso y que los que hay, no saben mandar bien.
Ellos comentan que tienen que andar arrastrando a sus parejas por la pista, cuando no, siguiendo el compás que ellas les marcan. Reconozco que ambas afirmaciones son ciertas según los casos.
Este taller plantea investigar de forma práctica, lo que sería deseable en aquel que guía y en el que es guiado. Sobre el camino a seguir para encontrar la conexión necesaria para bailar como uno solo y poder disfrutar más plenamente del baile.
No es necesario tener pareja.
Un abrazo. Luis Carrera.


